
El hecho de que cabecillas de tres grupos criminales sigan, en mayor o menor medida, al frente de la operación de esas estructuras a pesar de encontrarse en prisión constituye un serio problema en el combate a la crisis de inseguridad que azota al paĆs.
Michael Soto, director general interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), no oculta la realidad de que algunos de esos sujetos se mantienen activos desde prisión, pero con un prudente optimismo auguró que este año la cantidad de homicidios pueden descender, a partir del trabajo de detención de jefes de bandas que se realizó el año pasado.
De hecho, en nota publicada por UNIVERSIDAD, el 6 de febrero dijo que en 2025 āprĆ”cticamente desarticulamos a la mayorĆa de los grupos del paĆs, los mĆ”s fuertesā.
Sin embargo, en entrevista reconoció que el problema existe y mencionó ejemplos como el del limonense Tony PeƱa Russel, los hermanos Lara o Leonel Mora Núñez, alias āGordo Leoā, esos dos Ćŗltimos casos del sur de la capital (Ver recuadro).

Sobre la aĆŗn crĆtica situación nacional, consideró que ālos cuerpos de seguridad y de policĆa lo que hacen es contención criminal. Para disminuir los indicadores tenemos que recurrir a otro tipo de estrategias que tienen que ver con desarrollo humano, con lo social, etcĆ©teraā. Por ello, recordó que āpodrĆamos disminuir los indicadores, seguir trabajando, pero hay grupos que van a seguir operando y van a seguir generando violencia y van a comunicarse de alguna forma hacia hacia el exteriorā.
āHay que trabajar en dos lĆneas: una lĆnea que tenga que ver con desarrollo humano y una lĆnea que tenga que ver con el Ć”rea policial y de seguridadā, expresó. āDe ninguna manera le voy a decir al ciudadano, porque no es real, que estamos perdidos, que no hay nada que hacer. Todo lo contrario, creo que hemos avanzado mucho y que tenemos que sostener ese paso para lograr recuperar al paĆs con indicadores mĆ”s positivosā, apuntó.
Debilidades del sistema
Los datos iniciales de 2026 parecen confirmar el buen augurio de Soto. En enero, el OIJ reportó la comisión de 25 homicidios menos en enero de 2026 que en enero de 2025, pasaron de 79 a 54, aunque febrero muestra un comportamiento similar y al dĆa 17 las cifras son casi idĆ©nticas, 38 en 2025 y 40 este mes. En tĆ©rminos generales, al 17 de febrero de 2025 se contabilizaron 117 homicidios, contra 94 de 2026.
Sin embargo, tales cifras aĆŗn son tiernas para pegar gritos de optimismo. Tómese en cuenta la reciente oleada de violencia a raĆz de un enfrentamiento entre bandas en Cartago, o el hecho de que reciĆ©n a finales de enero el Departamento del Tesoro de Estados Unidos describió a Costa Rica como āun punto clave de transbordo de cocaĆna a nivel mundialā, que ademĆ”s āse ha convertido en un punto de paso cada vez mĆ”s importante para las organizaciones criminales que trafican cocaĆna a Estados Unidosā.
Un informe divulgado el 23 de enero ademĆ”s consignó que, desde su apertura en 2019, la Terminal de Contenedores en MoĆn āse ha convertido en un centro regional clave para el transbordo de cocaĆna. Los grupos criminales han luchado continuamente por el control del puerto y sus alrededores para transportar cocaĆna en contenedores que salen del puertoā.
Costa Rica estĆ” entre los cinco paĆses que mĆ”s exportaron cocaĆna al puerto de Amberes, en BĆ©lgica en el 2025, de acuerdo con un informe del Departamento de Finanzas Federal de ese paĆs.
Esta realidad se acelera porque Europa se acerca a Estados Unidos como principal destino mundial de la cocaĆna. SegĆŗn la Organización de Naciones Unidas, el mercado europeo casi se ha duplicado en los Ćŗltimos 20 aƱos.
Todo ello pesa sobre la población. Por ejemplo, en noviembre se dio a conocer el Informe de Encuesta Percepción sobre la coyuntura polĆtica y el proceso electoral nacional 2026, un estudio del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la Universidad Nacional (UNA). Ese ejercicio determinó que āla seguridad, el crimen y la convivenciaā fueron considerados como el principal problema nacional por una mayorĆa del 53,5% de las personas encuestadas.
Para Karen JimĆ©nez Morales, coordinadora de la carrera de Ciencias Policiales de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), el hecho de que las personas lĆderes de organizaciones criminales operen desde prisión es āun fenómeno muy grave, porque evidentemente debilita esa función neutralizadora de la pena de privación de libertadā.
Dijo que ello genera que las estructuras criminales āse mantengan vivas, se mantengan activas y, por supuesto, reduce la eficacia en las estrategias de desarticulación de estas estructuras criminalesā.
Tras calificar esa realidad como un āindicador serio de debilitamiento del sistema penitenciarioā, consideró que āenvĆa un mensaje muy peligroso a las personas que se dedican a actos delictivosā, en el sentido de que āla prisión no implica que usted va a perder el poderā como cabecilla de una estructura criminal.
AdemĆ”s, subrayó que āreduce ese efecto disuasivo que genera el sistema penal y fortalece esa cultura de impunidad que hay en las estructuras criminales y que observamos dĆa a dĆa con ese empoderamiento y sentimiento de impunidad (con que) operan a travĆ©s de los asesinatos en cualquier lugar, a cualquier hora y sin respeto de ningĆŗn tipo ni preocupación de generar mayor cantidad de vĆctimasā.
Estamos fallando en prevención
El exjuez penal y actualmente abogado litigante Ewald AcuƱa en primer lugar subrayó que āestamos fallando como Estado en todo lo que tiene que ver con prevención y eso se refleja en el incremento de los Ćndices de criminalidad violenta y, sobre todo, en los Ćndices de criminalidad de delincuencia precoz, lo que es penal juvenilā.
Observó que la investigación y la persecución, āal estar entrabadas con la moraā, es decir, la cantidad de casos pendientes en los tribunales āhacen que la respuesta resulte tardĆa y, por ende, ineficienteā.
AsĆ, aƱadió que el sistema penitenciario āno estĆ” siendo capaz, no solo de contener, sino de formar, porque la idea no es solo encerrar, sino readecuar, enseƱar, reeducar a las personas para que no vuelvan a cometer delitos, sino que ademĆ”s muestra muchĆsimas vulnerabilidades en lo que tiene que ver con el efectivo control de la criminalidad organizadaā.
Esa criminalidad organizada en su criterio āse asemeja muchĆsimo, si no es que es idĆ©nticaā, al funcionamiento de cualquier empresa. āEl que un cabecilla estĆ© privado de libertad no le inhibe vĆa telĆ©fono, vĆa contactos personales, seguir instruyendo sobre las formas y mecanismos de continuar la operación criminalā. Al respecto, reconoció que se han dado āalgunos adelantos, sobre todo con el Centro de Alta Contenciónā.
Sin embargo, sin tapujos afirmó que cada caso de esos hace āmuchĆsimoā daƱo al sistema de Justicia, porque es un āabsurdo lógicoā. Ello porque āsi la persona estĆ” privada de libertad, lo mĆnimo esperable por el ciudadano es que cese la actividad criminalā; pero si sucede lo contrario ālo que se estĆ” probando es la disfuncionalidad del sistemaā.
Es entonces cuando āentran los discursos polĆticos donde todo el mundo se distribuye la responsabilidad y unos atribuyen a la policĆa, otros a la policĆa judicial, otros al sistema penitenciario, otros al a la judicatura y lo que hay es la falta de definición primero de una polĆtica criminal integralā, que incluya mecanismos de prevención y de sanción. Lo cual se suma al viejo problema de la āausencia absoluta de una polĆtica penitenciariaā.


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