Ante el aumento de casos de enfermedad renal crónica no tradicional en el país, expertos de la Academia Nacional de Ciencias (ANC) exhortaron a los empresarios de los sectores agrícola y de construcción, así como al Ministerio de Salud, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Instituto Nacional de Seguros (INS), y las municipalidades, a establecer medidas urgentes para la prevención de esta afección laboral.
“Las estadísticas ponen en perspectiva la gravedad de la situación que se vive, principalmente en Guanacaste, donde urgen acciones más contundentes para frenar esta epidemia. Sabemos que existen una serie de recomendaciones para prevenir el daño renal y que, en nuestro país, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social ha emitido lineamientos para la implementación de medidas preventivas en los lugares de trabajo. Sin embargo, creemos que estas recomendaciones deben implementarse de forma correcta y consistente y que su efectividad debe ser evaluada continuamente. Además, se requiere diseñar programas que lleguen a los trabajadores del sector informal, los cuales conforman una alta proporción de la fuerza laboral en riesgo”, señaló el doctor José María Gutiérrez, miembro de la Academia Nacional de Ciencias.
Según externó la ANC mediante un comunicado de prensa, desde 1970 Costa Rica experimenta un aumento sostenido de casos de enfermedad renal crónica no tradicional, que afecta, principalmente, a hombres jóvenes, quienes realizan actividades de intensa actividad física en ambientes con altas temperaturas.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), revelan que en el período 2000-2022, en ciertas regiones de Guanacaste, la mortalidad fue 16 veces más alta para hombres y 4 veces más alta para mujeres en edades entre 30-59 años, esto en comparación con el resto del país.
La enfermedad renal crónica no tradicional inicialmente se detectó en trabajadores de campo de la caña de azúcar; sin embargo, también se ha observado en trabajadores de otros cultivos agrícolas, en el sector de construcción, minas, fabricación de ladrillos, camaroneras y pesca, entre otros.
El exceso de calor, o estrés térmico, que se genera en esas actividades laborales, produce aumento de la temperatura corporal y deshidratación, ocasionando cambios metabólicos severos que dañan los riñones.
La afectación de esta enfermedad en Guanacaste, hizo que la CCSS construyera modernas instalaciones en el Hospital Enrique Baltodano Briceño, de Liberia, para atender a los pacientes; sin embargo, los casos nuevos siguen desbordando los servicios y los fallecimientos continúan.
