Al no haber un acuerdo en la Comisión Negociadora de Salarios del Sector Público, el Gobierno hará por decreto el aumento salarial para este sector en 3,24%, que fue el monto de la inflación vencida. De esta manera, los empleados públicos ganarán ¢3.200 más por cada ¢100 mil de salario lo que sería alrededor de ¢9 mil por mes para los conserjes, guardas, cocineras y oficinistas pues su salario estaba en ¢288 mil.
Ni un centavo más como lo pretendían los sindicatos quienes estaban de acuerdo en aceptar ese monto a los profesionales, pero agregar un 2.5% adicional para los sectores más humildes como lo son los guardas, oficinistas, cocineras, choferes, conserjes.
La sesión arrancó a las 2 p.m., pero duró apenas tres horas, cuando los sindicalistas salieron furiosos de la reunión, por cuanto guardaban la esperanza de que en esta oportunidad sí hubiera negociación y no ser sólo oyentes de la oferta del Gobierno.
“Nosotros hicimos esfuerzos para que se diera un aumento significativo para los sectores más humildes, pero los representantes del Gobierno llegaron cerrados en que solo tenían para pagar el monto de la inflación. Tampoco quisieron aceptar que en tres meses una comisión analizara el cambio de fórmula”, manifestó Gilberto Cascante, presidente de la Asociación Nacional de Educadores.
Por su parte, Xiomara Rojas, secretaria general del Sindicato Independiente de Trabajadores Estatales (Siteco), salió furiosa del salón de exministros asegurando que los convocaron para perder el tiempo. “A la Presidenta le debería de dar vergüenza con los empleados públicos por ofrecer ese porcentaje tan ridículo. Cómo van a tener buenas propuestas y dinero si cambian de ministros como cambiarse los calzones”, dijo Rojas.
Para los sindicalistas, los viceministros y ministro pendiente deberían de haber trabajado buscando más recursos para pagar un mejor aumento salarial.