Decenas de personas se concentran frente al Poder Judicial, sitio en donde permanecerán hasta las 10:00 p.m. solicitando justicia para Rónald Alán, un entrenador de porrismo que hace un mes fue condenado a cinco años de prisión por abuso sexual.
De acuerdo con Carmen Argüello, una de las organizadoras de la manifestación, el grupo lleva una serie de peticiones dirigidas a la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Zarela Villanueva.
“Principalmente, con esta carta queremos solicitar tres cosas. Primero, que se revise el proceso; segundo, que se le de importancia a los derechos humanos porque ahorita está en prisión preventiva; y tercero que se le de casa por cárcel”, comentó Argüello.
“No se le dio la libertad porque no tiene arraigo, por el hecho de que no tiene hijos ni esposa; se condena simplemente por ser primerizo”, agregó.
Además, exigen justicia pronta y cumplida.
Con lazos negros que simbolizan la muerte del Poder Judicial, marcharon con los ojos vendados para indicar que la justicia es ciega. Los manifestantes caminaron desde el barrio La California hasta el Poder Judicial.
El delito
Según se lee en la sentencia, supuesto abuso se dio cuando la joven tenía 14 años.
En la parte de la valoración de la prueba, el Ministerio Público y la propia ofendida, acusaron al encartado de haber invitado a su casa a la en ese entonces menor a quien, en contra de su consentimiento, supuestamente habría besado y tocado.
De acuerdo a la descripción de la víctima, Alán la habría invitado a su apartamento y luego de que le ofreció un pastel abusó de ella.
Según el relato, eso ocurrió en el 2006, cuando era estudiante de secundaria del Saint Clare y formaba parte del equipo de porrismo de la institución. Se trataba de una actividad extracurricular cuyas prácticas se realizaban con posterioridad al horario de lecciones ordinarias.
De acuerdo con la víctima, usualmente -luego del entrenamiento- Alán la transportaba hasta su casa o a un lugar intermedio donde la recogía su madre, su entrenadora; sin embargo, en una oportunidad entre agosto y setiembre de 2006 su entrenadora se excusó y en su lugar el imputado se ofreció a llevarla.
“No estamos viendo justicia en este proceso. Participé en todo el proceso y hubo muchas contradicciones, testimonios que se contradecían, no hubo testigos ni pruebas. Nosotros creemos en su inocencia”, afirmó.
En el movimiento participan porristas, padres de familia, niños y familiares del detenido que se hicieron acompañar con carteles, globos blancos y rojos.
“Estamos en el proceso de apelación, el día martes la presentaremos”, añadió Argüello.
En la sentencia 12-000196-0994-PE, agrega que “genera un peligro procesal importante que es el de fuga”.
Además, se lee entre otras razones para esa decisión que: “(Alán) participa en competencias a nivel internacional de donde se extrae que tiene medios económicos para retirarse del país, y sabemos que el sistema migratorio de nuestras fronteras terrestres es insuficiente para evitar las salidas y entradas ilegales. Una vez fuera del país el imputado es capaz de subsistir como fue capaz de erigirse en un empresario del deporte en este país y con ello evadir el cumplimiento de este fallo”.
“En caso de que no se dé una fuga subsiste un peligro que es el de reiteración delictiva (…) el encartado tiene contacto constante con niñas y adolescentes que practican este deporte y que lo ven como una figura de importante, el peligro de reiteración delictiva es latente”, advierte la sentencia.




























Quién los entiende. Luchando por liberar a un condenado por abuso de sexual a una menor. Las leyendas en los carteles demuestran la falta de sustento del reclamo… presunción de inocencia no aplica después de la condena, el sistema judicial no considera ni cuestiona si los demandantes buscan “venganza”, sino que aboga por la justicia. Bajo esos criterios falaces que exponen no debería existir sistema judicial, porque nadie debiera ser juzgado. Se nota que no tienen argumentos de defensa.