Un grupo de campesinos de Chánguena llegó a San José y se apostó fuera de la casa del presidente Luis Guillermo Solís y asegura que no se irá hasta que le dé una respuesta definitiva de su situación; asimismo manifestó que le exigirán cuentas sobre el desalojo que se llevó a cabo semanas atrás, el cual considera ilegal.
Los sureños indican que no se irán hasta que se les dé una solución concreta y real a la problemática que afrontan. Agentes de la Fuerza Pública resguardan el sitio.
Tras momentos de negociación, los afectados acordaron dejar la entrada del condominio y se ubicaron en la acera del frente.
Krissia Morris Gray | Jueves 20 Agosto, 2015