Escogieron Costa Rica para huir de la persecución de la que son víctimas en su país por su preferencia sexual. Sin embargo, afirman estar atados e impotentes porque tienen más de dos años de esperar que salgan sus resoluciones de refugio.
Este el caso de David Sequeiros, de nacionalidad hondureña, quien acudió este miércoles a la Sala Constitucional, angustiado por la situación en la que vive.
Se le dificulta conseguir trabajo porque su condición migratoria confunde a los posibles empleadores. Estuvo hasta tres horas en un banco porque su credencial dice “provisional”.
Sequeiros trabajaba en una asociación de derechos humanos en favor de la Población LGTBI de su país. Empezaron a recibir amenzas de muerte que no cesaron con medidas cautelares.
Un día de enero, un hombre armado llegó con a cumplir la promesa, según les gritaba y ese día murió uno de los activistas. Ello fue el motivo para que David huyera de su país.
Por mucho tiempo vivió con miedo al escuchar motocicletas y así llegó a Costa Rica, “dejé una vida hecha allá en mi país”, pero no encuentra la paz.
Desde su llegada solicitó el refugio, se lo negaron pero él sigue en la lucha. Como él, serían unos 10 extranjeros, de Guatemala, El Salvador y Honduras, quienes estarían en la misma condición.
Marco Castillo, representante legal de David y otras dos víctimas comentó que buscan que el Gobierno sea ágil y resuelva en un tiempo prudencial.
Dennis Castillo, refugiado en el país comentó que recurren a estas instancias porque los solicitantes pasaron ya por rechazos de refugio cuando tienen razones y justificaciones para obtenerlo.




























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