Empleados del departamento de Resguardo Portuario, de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva), están en contra de la presencia de Policía de Fronteras del Ministerio de Seguridad Pública en los muelles de Limón y Moín de manera que exigen que los dejen trabajar en paz.
Ante esta situación, el Sindicato de Trabajadores de Japdeva y Afines Portuarios (Sintrajap) colocó una manta, en uno de los portones de entrada del muelle de Moín en la que se plasma el rechazo de los empleados ante la presencia policial del MSP.
Según supo DIARIO EXTRA, hace nueve meses atrás, este cuerpo policial fue llamado para colaborar con capacitaciones y la certificación portuaria, pero, según la queja laboral, los agentes se han encargado de estar muy pendientes de las labores que realizan.
Mauricio Wilson, secretario comunal de Sintrajap, aseguró que es lamentable que la administración de Japdeva haya tomado dicha medida, tomando en consideración que los trabajadores de resguardo Portuario, durante 53 años han realizado una buena labor, pues siempre los muelles de Limón y Moín lograron las certificaciones internacionales para poder operar.
“Este gobierno de Luis Guillermo Solís, el Ministro de Seguridad, la Presidenta Ejecutiva y la Junta Directiva de Japdeva tomaron la decisión de poner Policía de Frontera a la par de la policía de Japdeva. Los policías de la Junta siguen haciendo su labor eficiente. (…) La postura de Sintrajap es clara no avalamos eso, rechazamos y se lo hemos dicho de frente a la Presidenta Ejecutiva que basta ya de poner personas ajenas a la institución a los compañeros que quieren ejercer su función”, aseveró Wilson.
Asimismo mencionó que “prácticamente están amenazando a los guardas de Japdeva, al decirnos que si no trabajamos aquí tenemos su ‘guachiman’ para decirlo popularmente”.
Gilberto Franco, uno de los jefes de resguardo portuario indicó que ya fue víctima de abuso de autoridad de la Policía de Frontera, pues le solicitaron el número de cédula y que querían hablar con él, a lo que no accedió, porque “no había cometido ninguna falta en la zona portuaria, pues estaba en funciones propias de mi trabajo. Eso fue un abuso de autoridad”.
“Iba ingresando a la zona portuaria, prohibiéndome a mí, siendo el jefe inmediato, que estaba repartiendo las boletas de alimentación y se sobrepasaron conmigo y yo les dije que los respetaba como autoridad, pero que yo también tenía autoridad en el puerto. Hay un choque de fuerzas y eso no puede darse en un trabajo”, recalcó Franco.
PERIODISTA: Krissia Morris Gray
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Jueves 21 Julio, 2016
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