Se calcula que alrededor de 65 mil personas recorrieron este domingo el Paseo Colón y la Avenida Segunda, en la octava marcha de la diversidad que organiza la comunidad lésbica, gay, bisexual, transexual e intersexual (LGBTI) del país y mostró un amplio apoyo de personas heterosexuales.
Padres, madres, hermanos, abuelos, hijos, primos, tíos, sobrinos y amigos, la familia en general acompañó, mostró su apoyo y respaldo.
Para el sociólogo Francisco Barahona este fenómeno, que es mundial, refleja un clamor de un amplio margen de costarricenses por una sociedad más igualitaria, tolerante y respetuosa, ya que son muchas las familias que experimentan el irrespeto y discriminación que vive ese colectivo.
Barahona explica la causa detrás de estas manifestaciones sociales. En primera instancia de debe tener presente que el grupo de personas con preferencias sexuales diferentes se calcula estadísticamente en un 10% de la población nacional, es decir alrededor de 480 mil personas, según cálculos recientes.
“Eso significa que esa población tiene familias, no es aislada, y está en esta lucha de reconocimiento básico de derechos humanos acompañada por esa gente que es su familia, por su núcleo social y que es mucho más amplio que pertenecer a un sector militante que practica esas diferencias sexuales”, explicó el analista.
La lucha, que no es solo local, es un tema que atrae más atención. Muchas más personas toman partido y no se dejan llevar por prejuicios negativos.
“Es gente que analiza la causa, es consciente de ella y que probablemente tiene alguna conexión con estos grupos y toma esa lucha como un aspecto de justicia”, agregó.
Otro elemento que complementa la numerosa participación en estas marchas pasa porque la doctrina de los derechos humanos es compartida por más personas; es decir, la democracia y los derechos humanos están íntimamente relacionados.
“Una democracia se trata de la igualdad de todos ante la ley y en el contexto actual ese modelo debe profundizarse en el respeto a los derechos humanos, esto explica la presencia masiva de estas muchas y las pugnas legales para la aprobación de leyes en esta dirección en los congresos de todo el mundo”, enfatizó el sociólogo.
ASAMBLEA EN DEUDA
Esa exigencia de respeto y de actualización de leyes a favor de los derechos humanos de este grupo poblacional se incluye como un compromiso para los candidatos a la presidencia de la República en el contexto de las próximas elecciones nacionales.
Así lo indica Geovanny Delgado, presidente del Movimiento Diversidad, quien insistió en que no buscan más promesas falsas y quieren un compromiso claro y real de los candidatos.
“La llamada de atención es muy fuerte y queremos un respaldo de todos los partidos y de las personas que lleguen a la futura Asamblea Legislativa”, comentó.
En esa vía la actual Asamblea Legislativa sigue en deuda con la comunidad LGBTI y con la amplia mayoría de personas que respaldan su lucha.
De los tres proyectos que se han puesto a discusión en el plenario, solo uno se dictaminó en forma positiva para su votación.
Se trata de la posibilidad de que las personas trans cambien su nombre en la cédula de identidad, según su preferencia sexual y no por su género.
Duermen en el abismo del proceso legislativo los que reconocen la convivencia de personas del mismo sexo y el del matrimonio igualitario.
A todos estos proyectos Abelino Esquivel, diputado evangélico de Renovación Costarricense, les promete una “receta” de 1.000 mociones para impedir que sean aprobados.
A la Marcha de la Diversidad solo asistieron dos precandidatos presidenciales: Edgardo Araya del Frente Amplio (FA) y Carlos Alvarado del (PAC). Son los únicos que hasta ahora se han comprometido con las solicitudes del colectivo LGBTI.
PERIODISTA: Bharley Quirós Navarro
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Martes 27 Junio, 2017
HORA: 12:00 AM