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Frente Ecologista de Cipreses sale al paso de aseveraciones hechas por el AyA respecto a contaminación

Cuestiona que el Laboratorio Nacional de Aguas no haya presentado análisis de laboratorios internacionales, mientras que los hallazgos del IRET-UNA ya fueron confirmados por un laboratorio suizo.

Mediante un elocuente comunicado el Frente Ecologista de Cipreses (Frente Ecocipreses) salió al paso de los cuestionamientos públicos hechos por el Presidente Ejecutivo del Instituto Nacional de Acueductos y Alcantarillados (AyA), quien cuestionó las denuncia hechas por ese grupo respecto a la contaminación del agua para el consumo humano.

Desde hace meses Ecocipreses ha denunciado la contaminación en el agua, luego de que en marzo el Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas de la Universidad Nacional (IRET-UNA) confirmó que las nacientes de Plantón y Carlos Calvo, que abastecen a una población de más de 2.500 personas en esa localidad de Oreamuno de Cartago, está contaminada con derivados del fungicida clorotalonil, perjudicial para la salud.

Expertos confirman contaminación de agua en naciente de Cipreses de Oreamuno con derivados de fungicida

Sin embargo, la polémica ha derivado de que, tras el reconocimiento del Laboratorio Nacional de Aguas (LNA) del AyA de que no tiene capacidad para hacer el tipo de análisis necesario, en días recientes el AyA mediante un comunicado de su Presidencia Ejecutiva aseveró que tras pruebas precisamente hechas por el LNA, “en concordancia con la legislación nacional vigente, el agua que suministra el acueducto de Cipreses cumple con los parámetros de potabilidad”.

AyA dice que se necesitan más pruebas para comprobar contaminación con fungicida en agua de Cipreses de Oreamuno

Laboratorio Nacional de Aguas reconoce dificultad para identificar contaminación con plaguicidas

 

Un aspecto notorio es que en su comunicado el presidente ejecutivo del AyA, Roberto Guzmán, manifestó que le “preocupó enormemente” la aseveración del Frente Ecocipreses respecto a las afectaciones que puede provocar en la salud humana “el consumo de clorotalonil (no así de sus moléculas de degradación) destacando problemas hepáticos, insuficiencia renal y cáncer”, por lo que solicitó “la evidencia científica que señala el nivel de toxicidad que causa estos problemas de salud ya que ningún organismo internacional ha determinado hasta el día de hoy ese nivel de toxicidad y sus repercusiones”.

Sobre ese particular, el grupo ecologista respondió con una cita de un memorando técnico enviado por la Unidad Estratégica en Negocios (UEN) de Gestión de Acueductos Rurales del propio AyA al LNA en marzo.

“El clorotalonil y sus productos de degradación en el agua destinada al consumo humano, así como otros agroquímicos utilizados en la zona debido a las actividades productivas, han sido relacionados en investigaciones médicas con afectaciones graves al hígado y los riñones, además de ser un posible carcinógeno en humanos, por lo que es necesario que se evalúe la activación del Protocolo de Contaminación del AyA para asistir a la ASADA en una eventual solución, o mecanismo de mitigación de aplicación inmediata”.

Así, de manera mordaz el Frente Ecocipreses manifiesta a Guzmán que “le recomendamos empezar leyendo los informes técnicos que los mismos funcionarios del AyA han realizado sobre este tema ya que ustedes cuentan con excelentes profesionales que muchas veces no son atendidos con la diligencia del caso por asuntos políticos que terminan entorpeciendo los debidos procedimientos. El caso de Cipreses es un ejemplo de lo anteriormente señalado”.

Otro aspecto criticado por el jerarca del AyA a los ecoloigistas es que han recurrido a un informe de la Unión Europea (UE) sobre el tema, pues el funcionario destaca una recomendación incluida en ese documento de que no sea usado en terceros países, “por lo tanto, dicho informe no puede ser tomado como referencia para el caso específico de Cipreses o de otros acueductos del país”.

También replicó Ecocipreses el cuestionamiento respecto a qué tan cancerígenos o dañinos pueden ser los productos de degradación del clorotalonil para la salud humana. Al respecto los ecologistas reconocieron que “aún falta mucho por estudiar”, pero se ha encontrado evidencia científica suficiente como para que “la Unión Europea y otros países más han decidido no autorizar o no renovar los permisos para el uso de clorotalonil”.

En criterio de la organización, “sobran elementos” para privilegiar la protección de la naturaleza, la salud y la vida ante la duda razonable, en este caso de los efectos del clorotalonil y sus versiones degradadas.

Acusó además al AyA de que “ni pican leña ni prestan el hacha”, pues es “realmente lamentable como nuevamente el AyA hace otro intento desesperado (porque no es el primero en este tema y de igual forma lo hicieron con el caso del bromacil) por disimular los hallazgos del IRET y por no aplicar el principio precautorio”.

Poca capacidad de análisis

Respecto a una reciente orden girada por la ministra de Salud Joselyn Chacón al AyA, para que “de manera urgente” se incluya moléculas derivadas del peligroso veneno clorotalonil en el panel de plaguicidas detectados por el LNA, Guzmán en su comunicado informó que se busca en países como Alemania, Holanda, Francia, Suiza, Reino Unido y México “un laboratorio que cuente con la acreditación de la norma internacional INTE-ISO/IEC 17025-2017 que permite el análisis de moléculas de degradación”, también denominadas metabolitos, del fungicida clorotalonil.

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“En este momento -aseveró Guzmán- ni el LNA ni ningún otro laboratorio en el país cuentan con la tecnología para realizar dicha prueba, es importante señalar que e LNA puede detectar la presencia de 24 agroquímicos en el agua”.

Al respecto, el Frente Ecocipreses no dejó pasar la oportunidad de manifestar preocupación ante la “poca capacidad” del LNA para analizar residuos de plaguicidas, pues solamente tiene capacidad para detectar las mencionadas 24 moléculas de agroquímicos, “en un país que tiene más de 200 moléculas de plaguicidas en uso en la agricultura, con 161 moléculas altamente peligrosas, según se reporta recientemente por parte del PNUD”.

“Para empeorar las cosas -expresaron los ecologistas-, el AyA se niega a aceptar los resultados de laboratorios de universidades públicas nacionales, de gran prestigio, que tienen una mayor capacidad instalada, y esto lo usan como excusa para permitir que la población continúe consumiendo agua contaminada”.

Al respecto cuestionaron “¿cuánto tiempo más debemos esperar para que el LNA presente un informe con los resultados de laboratorios acreditados ante la contaminación de productos de la degradación de clorotalonil?”

Guzmán además informó que junto a la Asada local se trabaja en “un plan para fortalecer el suministro de agua para la población, que incluye estudios técnicos para valorar el comportamiento de las fuentes actuales, su protección y definir posibles nuevas fuentes”.

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