(Paso Canoas, Zona Sur).- Un grupo de migrantes venezolanos que está en el Centro de Atención Temporal de Migrantes (CATEM) Sur, y que no tiene dinero para el pasaje de bus que los desplazaría hasta a la frontera con Nicaragua en Peñas Blancas, pide que los dejen salir del centro e incluso advierte que intentarán salir caminando.
Un equipo de UNIVERSIDAD que se encuentra en la zona conversó con algunos de los migrantes que están dentro del centro, a través de la malla metálica, ya que por motivos de seguridad no se pudo ingresar al sitio.
Unos de los migrantes dijo que se iban a amarrar a la cerca y que si de aquí a las dos de la tarde no lograban tener una solución empezarían a caminar porque no querían permanecer en el centro e insistieron en que no quieren quedarse en Costa Rica.
Otros afirmaron que las ayudas que están enviando los organismos internacionales no les están llegando, que les dan una migaja de comida, que el calor dentro del centro es insoportable y que hoy sólo les dieron arroz con una tajada de queso; pero esto no alcanzó para todos.
“Esto que están haciendo acá es un atropello a los derechos humanos”, dijo un joven.
Otros afirmaron que antes de ingresarlos al centro, las autoridades les quitaron las mercancías que vendían en la calle para reunir dinero para costear el pasaje de bus hasta la frontera con Nicaragua.
Buses trasladarán entre 2.000 y 3.000 migrantes por día desde Panamá hasta la frontera con Nicaragua
Una vez que los buses lleguen al CATEM, quienes tengan los $40 que cuesta el pasaje esperarán en la zona de salida para abordar el bus hasta Peñas Blancas, en la frontera norte con Nicaragua.
Intento de disturbio
Esta mañana se presentó un intento de disturbio en el CATEM Sur. La Policía Profesional de Migración controló el incidente, ocasionado por los migrantes, en su mayoría venezolanos, confirmó la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME).
“Los migrantes manifiestan no querer estar en el CATEM; sin embargo, se les explica que no pueden permanecer en las calles, por lo que, por seguridad, se realizó su traslado”, señaló la DGME en un comunicado.
El Director Policial Profesional de Migración, Enrique Arguedas, declaró: «Entendemos lo que ellos están pasando; pero el migrante debe entender que se tiene que respetar y cumplir la normativa costarricense. No podemos ni vamos a permitir la alteración del orden público, por ello la Policía Profesional de Migración iniciará los procesos de deportación de quienes alteren el orden público cuando así corresponda”. señaló Enrique Arguedas,
Hasta el momento ninguna persona extranjera ha sido trasladada a la Fiscalía y se mantiene el refuerzo policial para mantener la operabilidad normal y la seguridad de quienes no participan de este tipo de acciones, informó la DGME.
Nuevo protocolo empezó el lunes
El CATEM se ubica 11 kilómetros al norte de Paso Canoas y es un albergue con capacidad para atender a 260 migrantes, provisto de habitaciones con literas y colchones, donde los migrantes tienen acceso a servicio médico, alimentación y espacio de aseo.
Este medio consultó cuál es el nivel de ocupación actual; pero se indicó que aún no se ha realizado el último corte, porque faltan buses por ingresar desde Panamá.
Este lunes inició el nuevo protocolo de abordaje de los migrantes en tránsito desde la frontera sur, para que buses que vienen desde la zona de El Darién, en Panamá, lleguen directamente al CATEM y trasladen entre 2.000 y 3.000 migrantes por día hasta Peñas Blancas, en la frontera norte con Nicaragua. El pasaje tiene un costo de $40.
El nuevo protocolo es parte del Acuerdo Binacional Costa Rica-Panamá, que se informó como parte de la visita de los presidentes Rodrigo Chaves, de Costa Rica, y Laurentino Cortizo, de Panamá, a El Darién, realizada el pasado fin de semana.
Mientras tanto, Andrea Carrillo, vocera de la DGME, dijo a UNIVERSIDAD que en el CATEM permanecen aquellas personas migrantes de mayor vulnerabilidad y aquellas que esperan a que sus familiares les envíen dinero para el pasaje de bus.
Carrillo destacó que en el centro tienen cubiertas todas sus necesidades, alimentación, aseo y descanso. Aunque afirmó que “el CATEM no es una cárcel”, reconoció que “hay un control para que esas personas no empiecen a deambular por las calles”.
Al consultarle qué va a pasar con quienes no tienen recursos para pagar el pasaje de bus hasta la frontera norte ni familiares que les envíen dinero, respondió: “Las autoridades están valorando esa situación de esas personas”.

