Representantes campesinos, pueblos indígenas y colectivos ambientales de la Zona Sur se manifestaron en contra de la propuesta del presidente Rodrigo Chaves para reactivar el proyecto hidroeléctrico Diquís.
En su última conferencia de prensa, el mandatario aseguró junto a Marco Acuña, presidente ejecutivo del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) que, ante la situación energética que vive el país, estaría “revisando” la posibilidad de construir el megaproyecto que fue suspendido en 2018 en el Gobierno de Carlos Alvarado.
EL PROYECTO
Cabe recordar que dicha iniciativa buscaba la construcción de un embalse sobre el río Grande de Térraba y General.
El embalse cubriría un área cercana a 6815 hectáreas y permitirá la producción de alrededor de 631 megawatts (MW).
Del mismo modo, se contemplaban dos centrales generadoras en Palmar Norte que abastecerían de electricidad no solo a la Región Brunca, sino a buena parte del país.
En su momento, se estimó que duplicaría la cantidad de energía generada en el Proyecto Hidroeléctrico Reventazón
El costo del proyecto era de $3694 millones de dólares y durante seis años donde se avanzó en obras, se invirtieron $146 millones. El plazo de construcción era por siete años.
Punto a señalar es que, en 2022, la Sala Constitucional declaró que el Decreto Ejecutivo 34312 que impulsaba el megaproyecto era inconstitucional ya que violaba el principio de irreductibilidad del bosque, el principio de reserva de ley además, faltó una consulta a los Pueblos Indígenas, según el Artículo 6, del Convenio de la Organización Internacional de Trabajo (OIT)
MALESTAR
El anuncio dado por Casa Presidencial no cayó nada bien entre distintos sectores, los cuales consideran que el megaproyecto es “destructivo” para la Región Brunca.
“Los pueblos indígenas lucharemos hasta la muerte porque un proyecto como este no se realice. El estado del río es hoy lamentable este año prácticamente ya parecía una quebrada, ya no se le veía agua, imagínense ese río con una represa
El presidente debería estar pensando en devolvernos las tierras y que estas tierras vuelvan a regenerarse en bosque y vuelvan a tener una abundante agua para que el río no muera, para que el río siga viviendo. Y si el río se seca, ¿qué pasa? Si el río ya no existe, ¿cómo vamos a alimentar el humedal Térraba?”, aseguró Pablo Sibar dirigente Brörán.
Criterio similar tuvo Luisa Bejarano del pueblo Ngöbe Buglé y del Frente Nacional de Pueblos Indígenas (Frenapi).
“Hace unos años, el proyecto fue paralizado por los pueblos indígenas, que no estamos de acuerdo a que se hiciera ese proyecto, porque sinceramente viene a destruir más, a quitarle el derecho al pueblo indígena para beneficio de los grandes terratenientes y el gobierno”.
Ambos señalaron que el proyecto podría afectar a más de 365 especies de animales terrestres, los bosques se verán severamente afectados, se modificará el cauce del río Térraba y el mangle podría verse reducido.
Además, consideran que el embalse inundaría 108 sitios arqueológicos y en el caso específico del Térraba, se impactarán “sitios sagrados” como cementerios ancestrales, cavernas y se alterarán las formas de vida de los pueblos indígenas.
“El río está hecho leña, lleno de sedimentos, entonces además de que el proyecto no les va a servir, va terminar causando un grave daño al humedal del Térraba Sierpe que es un sitio RAMSAR, patrimonio de la humanidad”, sostuvo Fabián Pacheco del movimiento ecologista.
“Nos veremos obligados a migrar, dejar que nuestras tierras, nuestros territorios inunden, nuestros lugares ancestrales donde tenemos toda nuestra vida y vivencia, muchos mayores, jóvenes, niños que tendremos que abandonar a un lugar incierto y obligados a estas situaciones para que un estado diga que eso es un desarrollo, así llaman ellos, un desarrollo, mientras nos siguen viendo como objetos o alcancías a nosotros los pueblos originarios”, secundó Danny Nájera, del territorio indígena de Térraba.
PERIODISTA: Aarón Chinchilla Carvajal
CRÉDITOS: Tomada Ditsö
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Lunes 13 Mayo, 2024
HORA: 03:00 PM