El Consejo Superior Estudiantil (CSE) de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR) exhortó a la Rectoría declarar el estado de emergencia institucional debido a los problemas de salud mental que vive la comunidad universitaria.
La solicitud fue hecha el pasado viernes 14 de junio cuando se tomó el acuerdo en la sesión ordinaria 27 con el fin de que se dé una “movilización urgente” de recursos para la prevención, atención y tratamiento de las personas estudiantes.

Además, pidieron declarar de “interés estudiantil prioritario” las estrategias, políticas y mecanismos que se den para la atención y solución de la crisis de salud mental en el ámbito universitario.
La iniciativa fue presentada por Génesis Rojas y Olivia Dixon, del partido Alternativa. En su exposición, argumentaron que la salud mental es crucial para el desarrollo sano de las personas en cualquier etapa de sus vidas, que un equilibrio entre lo físico y lo psicológico permite a los individuos alcanzar su máximo potencial, y que este equilibrio también les ayuda a desarrollar proyectos que los llevan a la realización personal y al bienestar.
“Es intentar hacer un llamado de atención a las instancias universitarias, que son quienes tienen mayor poder para hacer algo, para que lo hagan, para que no digan solo que es importante y que se quede solo en palabras, sino que realmente ejecuten y que de verdad se le dé el valor que la situación merece”, Génesis Rojas.
Asimismo, sostuvieron que estudiar en la Universidad de Costa Rica (UCR) implica manejar una carga académica que puede ser sumamente difícil y abrumadora para los estudiantes, aunado a que muchos deben preocuparse por diversos factores además de los académicos, lo que aumenta la carga psicológica.
Es por ello que señalaron que la falta de acompañamiento para equilibrar la vida académica y personal desemboca en altos niveles de estrés.
El órgano estudiantil argumentó que el estrés y la falta de claridad sobre el estado anímico de los estudiantes afectan directamente su rendimiento académico, y que un bajo rendimiento académico puede resultar en la desaprobación de cursos y retrasos en la malla curricular de la carrera.
Denunciaron intentos de suicidio en la institución que se producen por lo que consideran “falencias en el sistema de apoyo a la salud mental, y escasez de personal en la oficinas de bienestar estudiantil”, lo cual provoca demoras en la atención necesaria.
Por estas razones, consideran urgente implementar mecanismos para ofrecer atención inmediata durante crisis de salud mental, incluyendo capacitaciones al personal docente. Creen que declarar una emergencia institucional y priorizar las acciones estratégicas podría mejorar el apoyo psicológico a los estudiantes.
Comentarios y puntos de mejora
David Badilla, presidente de la Asociación de Estudiantes de la Sede Occidente, sugirió ofrecer capacitaciones no solo al personal docente, sino también a la población estudiantil. “No siempre son los docentes quienes tienen el contacto directo con las personas estudiantes en este tipo de situaciones. A veces son necesariamente o las representaciones o las mismas personas estudiantes”, declaró.
Valeria Zúñiga, estudiante de Derecho, secundó la recomendación de Badilla y propuso una alianza entre las Asociaciones de Estudiantes y la Oficina de Bienestar y Salud (OBS) para capacitar al estudiantado, pues recordó que cuando discutieron un proyecto de capacitaciones en salud mental, funcionarios de la OBS ofrecieron sus servicios.
Adicionalmente, Zúñiga invitó a las representaciones estudiantiles a inscribirse en las capacitaciones en primeros auxilios psicológicos, para compartir y aplicar esos conocimientos con el resto de la comunidad universitaria: “Tal vez no solo inscribirse sino también traspasar esos conocimientos que se adquieren en estos diferentes espacios o estos diferentes privilegios que tenemos como Asociaciones”, finalizó.
Motivos
“Durante ya cierto tiempo estuvimos viendo que se han dado varios casos de estudiantes que están muy afectados, principalmente su situación de salud mental, por la U y por distintas razones de su vida personal. Se complica mucho y se han dado casos de personas que han tenido hasta intentos de suicidio”, comentó Rojas a UNIVERSIDAD.
En su opinión, con la declaración de emergencia institucional, buscan “intentar hacer un llamado de atención a las instancias universitarias, que son quienes tienen mayor poder para hacer algo, para que lo hagan, para que no digan solo que es importante y que se quede solo en palabras, sino que realmente ejecuten y que de verdad se le dé el valor que la situación merece”.
Dixon, proponente y compañera de partido de Rojas, considera que esta declaración visibilizaría la crisis en salud mental en la UCR, que también es un tema nacional.
“En el país han habido muchos más casos de suicidios e intentos de suicidio, y no son ajenos a la UCR. Sabemos que están los CASEs y la OBS, pero no están dando a basto (…). El tiempo de atención es bastante largo, hay que esperar bastante para que atiendan a las personas. Declararlo estrategia institucional trae luz a eso. Quizá se puedan rotar más fondos, o hacer algún plan de emergencia para que se puedan tratar los casos más urgentes, porque no hay suficiente personal o tiempo como para tratar todos los casos que se están dando en la U”, aseguró.
Rojas amplió sobre las listas de espera: “Se le da una cita a una persona, pero tal vez esa cita está para quién sabe cuántas semanas y esa persona la está pasando fatal en este momento en específico, y le toca jugársela sola hasta que logre tener la cita, y después esa cita es de un tiempo muy reducido porque este profesional tiene que atender a quién sabe cuántas personas más”.
Entre las soluciones que pensaron junto con su bancada está modificar los programas de curso, para que no signifiquen una fuente de estrés masivo para los estudiantes: “Nos parece importante que las personas docentes, en sus cartas al estudiantado, tengan un plan que no sea agobiante y que permita que las personas estudiantes se desarrollen más plenamente”, expresó Dixon.
