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Ganaderos preocupados: Casos de gusano barrenador no bajan después de un año de aplicar fallido control biológico

Los recursos que ha asignado el Gobierno han sido insuficientes para ejercer control y labores de extensión agrícola, a diferencia de hace 24 años, cuando el país logró erradicar esta plaga, explicaron expertos.

Un año después de que se empezó a realizar el control biológico para combatir la reaparición del gusano barrenador en el territorio nacional, con vuelos para esparcir moscas estériles, la medida no ha sido efectiva, como confirman dirigentes ganaderos, expertos y hasta el mismo ministro de Agricultura. Por eso, en las próximas semanas se realizará un nuevo intento con moscas de una cepa distinta.

El gusano barrenador del ganado causó pérdidas millonarias al sector ganadero en los años 80 y 90; pero fue finalmente erradicado y en el 2000 se declaró a Costa Rica libre de la enfermedad, hasta que reapareció en julio del año pasado.

La cantidad de cabezas de ganado bovino en el país es de 1.5 millones, según datos de Corfoga. (Foto: MAG)

Desde entonces se han reportado 4.075 casos acumulados al 20 de julio de 2024, en animales de varias especies, que incluyen vacas, perros, caballos, cerdos y aves. De estos casos, 17 se han reportado en humanos y 2 de estas personas han fallecido.

Los cantones en donde hay más incidencia (más de 100 casos) son Buenos Aires, Corredores, Esparza, Golfito y Puntarenas, en la provincia de Puntarenas; Abangares, en Guanacaste; Guácimo, Limón, Pococí, Siquirres y Talamanca, en Limón; Los Chiles, San Carlos y Sarapiquí, en Alajuela; Turrialba, en Cartago; y Puriscal y Pérez Zeledón, en la provincia de San José.

El 7 de febrero de este año, el Ejecutivo firmó un decreto que declaró estado de emergencia sanitaria para prevenir, controlar y erradicar la propagación del gusano barrenador y salvaguardar la salud de las personas y animales.

¿Cómo funciona el control biológico?

Esta plaga se erradicó en los años 90, mediante el Programa Gusano Barrenador – Vigilancia Epidemiológica, el cual fue parte de los programas del Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa), que está adscrito al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Este programa se fortaleció mediante un acuerdo cooperativo entre los gobiernos de Costa Rica y los Estados Unidos.

La erradicación se logró usando la técnica implementada en EE.UU. de irradiar la pupa (sacos donde maduran las larvas) con rayos gamma en un laboratorio, para producir moscas estériles. Para esto se construyeron plantas en México y Panamá. Luego estas moscas se dispersaban en avioneta por todo el país cada semana.

Con este método de control biológico, se redujo la población del gusano barrenador. Los machos estériles liberados compiten con los machos salvajes o silvestres para aparearse con las hembras —las cuales se aparean una sola vez en su vida—. Cuando estas tienen contacto con los machos estériles dispersados, tienen larvas estériles, y no producen descendencia.

24 años después, el Gobierno está aplicando esta misma medida de control biológico. De acuerdo con Alexis Sandí, jefe del Departamento de Epidemiología del Senasa, la dispersión de moscas estériles se empezó a realizar en el país desde el 31 de julio del año pasado, con apoyo del Gobierno de Panamá y la Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado (Copeg).

Se le preguntó si esta medida ha funcionado y si se ha logrado contener el avance a un año de su implementación; pero Sandí sólo precisó que a la semana se están dispersando aproximadamente 30 millones de moscas estériles en 10 vuelos semanales.

El 26 de junio pasado, el ministro de Agricultura y Ganadería, Víctor Julio Carvajal, reconoció: “En este momento no podría decir que la situación esté mejorando” y agregó que “digamos que la efectividad de esta medida (…), no hemos logrado contener el avance”.

Y el 10 de julio, en la conferencia de prensa semanal del Ejecutivo, Carvajal señaló: “tenemos una afectación bastante importante”, antes de anunciar las acciones para los próximos meses.

Carvajal anunció que a partir de agosto se empezará a liberar una nueva cepa de mosca producida en Panamá, que se espera que sea más efectiva. También se construirá una planta para producir mosca estéril en el país, aunque no dio una fecha —actualmente la mosca se trae de Panamá—. Asimismo, el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) asignó 12 docentes para capacitar ganaderos en la estrategia para la prevención, control y erradicación del gusano.

 Medida no ha funcionado

“Sabemos que el ganadero no está reportando, mientras que sabemos que hay mucha incidencia de gusano; la gente está como loca viendo a ver cómo lo combate”, reportó Luis Diego Obando, director de la Corporación Ganadera (Corfoga).

Diversas personas consultadas coincidieron en que la medida de liberación de moscas estériles desde julio de 2023 no ha sido efectiva, porque la mosca hembra no se ha estado apareando con el macho estéril.

“A todas luces la medida no fue efectiva, porque si en julio de 2023 esa liberación hubiera sido efectiva, el gusano no hubiera cruzado Costa Rica y llegado a Nicaragua. No fue tan efectiva como hubiéramos querido”, indicó Obando.

Una razón puede ser que la cantidad de machos estériles liberados no sea la óptima. Sin embargo, Obando explicó que las autoridades han hecho conteos de machos estériles y fértiles en campo y la relación es en promedio dos fértiles versus ocho estériles. Por lo que la hipótesis más fuerte es que el macho que se liberó no está copulando con la hembra.

Otro factor señalado por los entrevistados es la transmisión vía fauna silvestre. “El ganadero cura sus animales, mata los gusanos, aplica Larvicid; pero ¿quién le hace eso al mapache, al zorro, al venado?; puede estarse moviendo por medio de fauna silvestre”, añadió Obando.

El 14 de julio de 2023, Senasa confirmó el primer caso de gusano barrenador en un perro, en una finca en Corredores (izq.) y el 13 de octubre se confirmó el primer caso en bovinos, en Cutris de San Carlos. (Foto: MAG)

El aporte del ganadero

De acuerdo con Dagoberto Cerdas, vicepresidente de la Cámara de Ganaderos Unidos del Caribe, en la región Atlántica el 80% de los ganaderos han sido afectados por el gusano —incluyendo él mismo—.

Cerdas señaló que, desde que reapareció el gusano, se liberaron machos estériles en menor cantidad porque ahora sólo la planta de Panamá está produciendo estas moscas, ya que la de México fue desmantelada cuando se logró la erradicación.

“En los primeros meses se vio que esta mosca no era eficiente por una cuestión de selección natural: la mosca hembra no se aparea con el macho que se estaba soltando porque era más débil. En la planta de Panamá se empezaron a hacer muestras con otras cepas de mosca y se encontró una que sí va a servir para este fin. En las primeras semanas de agosto se va a empezar a liberar y esperamos que con esto se comience a controlar un poco”, dijo Cerdas.

El productor destacó: “Sabemos que el gran aporte va a ser el del ganadero, estar revisando a sus animales todos los días, combatir la gusanera en los primeros días. Lo podemos hacer a nivel de finca, los ganaderos contribuimos y todo; pero también sabemos que hay una enorme cantidad de fauna silvestre, los parques deben estar infestados y por ahí es donde se corre hacia otras áreas”, añadió.

El epidemiólogo y veterinario de la Universidad Nacional (UNA) Juan José Romero también alegó que puede llegar el momento en que los productores simplemente curen y no reporten los casos.

Romero señaló que, como durante 24 años no hubo casos en el país, muchos nuevos ganaderos no conocen las gusaneras, ni los médicos veterinarios graduados en los últimos 20 años. En su criterio, las autoridades debieron haber hecho campañas más intensas desde un inicio con cámaras y cooperativas para que los propietarios de animales estuviesen más atentos a este problema.

Si un productor trata la herida del animal inmediatamente apenas produce el líquido maloliente y mata las larvas, muere la posibilidad de una nueva mosca, y eso reduce en mucho la incidencia, destacó Romero.

El epidemiólogo apuntó que en los 80 y 90 el gusano barrenador se convirtió en un problema endémico de alta incidencia y que haciendo escenarios y considerando la facilidad de reproducción de las moscas, si no se hace control se podría volver a un escenario endémico de alto riesgo para la producción animal y la salud pública.

Personal y recursos insuficientes

El parasitólogo de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional (UNA),  Víctor Manuel Montenegro, afirmó que no se ha logrado realizar el necesario control por parte del MAG y Senasa.

“Cuando se hizo el programa de erradicación, se contaba con mucho presupuesto, con muchos vehículos, con mucho personal, tanto técnico como profesional, para visitar prácticamente finca por finca y en este momento no se ha logrado implementar algo así. Considero que los recursos y el personal no es suficiente”, planteó Montenegro, refiriéndose a los del MAG y Senasa.

Mientras que el decano de la Facultad de Ciencias Agroalimentarias de la Universidad de Costa Rica (UCR), Enrique Montenegro Hidalgo, confirmó que “el personal que tiene actualmente Senasa y el MAG están muy disminuidos” y realmente se ha dado “una respuesta insuficiente”.

“El aparato público de apoyo al sector productivo agropecuario ha disminuido mucho en términos de presupuesto, de activos, de recursos para poder apoyar al agro y lo que sucede es que el MAG, por medio de Senasa y la Dirección de Extensión, pone a los extensionistas a capacitar a los nuevos ganaderos; pero no se está logrando atender la enfermedad. Las personas con una situación lo reportan a Senasa y esperan la visita; pero los personeros son muy pocos. La respuesta no está siendo tan rápida ni está llegando a todos los lugares donde debería estar llegando”, señaló Montenegro.

Tanto desde la Escuela de Veterinaria de la UNA como de la de Agroalimentarias de la UCR se indicó que no han recibido ninguna solicitud formal de apoyo por parte del Gobierno.

Senasa no da abasto

El 28 de febrero, el Gobierno de EE.UU. donó a Costa Rica $10 millones para ejecutar labores intensivas de control y erradicación del gusano barrenador.

El ministro Carvajal informó que en total se han invertido $702.000 de esos recursos a la fecha en vehículos, capacitación, combustible y personal. Precisó que se contrataron 27 personas (3 veterinarios y 24 técnicos, para ampliar la capacidad).

Pero reconoció que, cuando los productores llaman a Senasa, la entidad puede agendar y realizar la visita; pero que cuando hay muchos casos no dan abasto. La indicación es que los productores curen a sus animales mientras llega algún funcionario de Senasa a la finca.

Alexis Sandí, de Senasa, detalló que, hasta la fecha, con esos recursos se han adquirido 25 vehículos todo terreno para atender casos sospechosos ($537.500), se han instalado tres laboratorios regionales (Ciudad Quesada, Perez Zeledón, Liberia) y mejorado el laboratorio central (Barreal, Heredia) para el diagnóstico ($33.630), y se han capacitado funcionarios ($10.000).

Asimismo, se han invertido ₡38 millones en viáticos y combustible, ₡614 millones en salarios y cargas sociales de técnicos y veterinarios, ₡10 millones en horas extras, así como medicamentos en aerosol y kits para transporte de muestras repartidas.

En este contexto, la semana pasada, los diputados de la comisión legislativa de asuntos agropecuarios acordaron llamar a comparecer a Carvajal para que se refiera a las acciones para combatir el gusano barrenador.

“El personal que tiene actualmente Senasa y el MAG están muy disminuidos” y realmente se ha dado “una respuesta insuficiente”, Enrique Montenegro Hidalgo.

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