Las familias que tienen matriculados a sus hijos en el Centro Educativo Católico San Daniel Camboni, en Tilarán, Guanacaste, denunciaron el cierre repentino de la institución, que funciona como escuela y colegio, decisión que les anunciaron a finales de noviembre.
La medida fue confirmada este 10 de diciembre, tras la graduación de los estudiantes; la atribuyeron a razones financieras.
Según el Ministerio de Educación Pública (MEP), la institución privada que cuenta con apoyo económico estatal, tenía hasta 2024 una matrícula de 153 estudiantes.
Guillermo Mora, uno de los padres, explicó que una de las preocupaciones de las familias es que la escuela privada más cercana ya tiene cupo lleno para el 2025 y las otras opciones requerirían del pago de transporte privado, pues se ubican en Cañas o Liberia.
Pese a que enviaron propuestas para qué se reconsiderará el cierre, los padres no recibieron respuesta, por lo que se manifestaron en una vigilia.
En respuesta a consultas de La Nación, el MEP informó de que la Dirección de Educación Privada no decidió cerrar este centro educativo y confirmó que efectivamente la resolución fue tomada por Temporalidades de la Diócesis de Tilarán.
El Ministerio solicitó un informe a la institución y programó una inspección para la semana en curso: del 9 al 13 de diciembre.
Sin viabilidad financiera
En un comunicado, Temporalidades de la iglesia católica de Tilarán, representante legal del centro educativo, confirmó que recibieron cartas formales y propuestas para evitar el cierre de la escuela en el 2025; aseguró que fueron analizadas por el Consejo Diocesano de Educación Católica (Condieca) y el Consejo Diocesano de Asuntos Económicos (Codae), la institución será cerrada.
No obstante, la medida se mantendrá porque “las razones financieras presentes y futuras no han cambiado”.
“Aunque se reconocen los compromisos planteados por algunos padres de familia, el problema de fondo no se resuelve con ellos. La única alternativa que permitiría la continuidad del centro sería que los demás colegios de la red diocesana continuaran financiando al Centro Educativo Comboni, lo cual se ha hecho durante años. Sin embargo, no solo se trata de una injusticia legal para las otras instituciones, sino de un problema práctico y pragmático”, explicaron.
La misiva está firmada por Manuel Eugenio Salazar Mora, obispo de la diócesis de Tilarán, con quien las familias solicitaron una reunión que no fue concedida, y por Rodolfo Araya Rojas, rector del proyecto Diocesano de Educación Católica.
El documento agrega que para sostener al centro educativo se dejaron de invertir millones de colones en proyectos urgentes y prioritarios en los demás colegios diocesanos, recursos que habrían permitido “construir gimnasios, hacer mejoras de infraestructura y atender necesidades importantes en esos centros”.
“Esta decisión se ha tomado tras años de esfuerzo, lucha e intentos por encontrar la viabilidad financiera del proyecto. Se realizaron importantes inversiones en infraestructura, se revisaron tarifas y se analizaron las proyecciones de las cohortes demográficas de los cantones que alimentan la matrícula del Comboni. Lamentablemente, ni una tarifa más elevada ni las proyecciones de matrícula ofrecieron una perspectiva favorable a futuro”, afirmaron.
Guillermo Mora, comentó que este centro educativo existe hace 20 años, inicialmente empezó en terrenos del MEP, aunque más tarde fue edificado en un lote comprado por el entonces obispo Vittorino Girardi, luego de recibir una herencia y que se terminó de financiar con recursos donados por la iglesia italiana.
