El descontento social ante el congelamiento de los salarios de los docentes y demás servidores públicos, las pobres condiciones de infraestructura de muchas escuelas, la violencia, la inseguridad y la calidad de los empleos para los jóvenes se exhibió la mañana de este jueves durante la marcha con motivo del Día Internacional de los Trabajadores, en el centro de San José.
Varias personas entrevistadas por UNIVERSIDAD manifestaron su sentir y sus principales preocupaciones sobre la realidad que viven ellas, sus familias y comunidades.
Doña Marta, quien hoy trabajaba vendiendo gorras, vio una gran caja de cartón sobre la acera frente al edificio del Banco Popular. Dentro de ésta alguien dormía, ajeno o ajena a la algarabía de la calle. Doña Marta contó que tiene 10 años de trabajar en la calle vendiendo platanitos, gelatinas, agua, refrescos y comida y dijo: “nunca he vivido una situación como esta, este año”.
“En Costa Rica, si no mejora la situación económica, muchas personas viviremos en la calle, en cajitas de cartón y pediremos comida. La cosa está difícil económicamente y la delincuencia, es demasiada”, expresó.
Mientras los vendedores ofrecían patty de Cahuita, mango verde, gorras y helados, por la Avenida Segunda caminaron cientos de personas con banderas, camisetas, gorras y mantas de la APSE, el Frente Amplio, ANDE, ANEP, Afumitra, Partido de los Trabajadores, Sindeu, Sitraina, Sitrajud, Sindijud, Sintaf, Sitrapequia, CMTC, Fectsalud, Sifup-cr, Sitrahsan, Anep, Musade, Foro Nacional de Mujeres, Feuna, Sinass, Undeca, Las Rojas, MTC, Vanguardia Popular y Unebanco.
Uno de los principales planteamientos de los sindicatos de la educación fue que la regla fiscal “ha venido a dañar a todo el sector público y a todo el país disminuyendo la inversión social”.
Por ejemplo, Alexis Rojas, docente que vino desde Buenos Aires de Puntarenas, denunció sobre todo el abandono y los graves problemas de infraestructura que enfrentan los centros educativos en zonas rurales.
Dennis Solís, dirigente de la Apse, recordó que en el 2018 “los grupos de poder impulsaron una reforma fiscal con una regla fiscal que generó el congelamiento de los salarios” de los trabajadores del sector público. Numerosos trabajadores demandaron hoy al Gobierno que se descongelen los salarios de los trabajadores de la educación y del sector público en general.
De acuerdo con el título IV de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas (9635), no se pueden aplicar incrementos salariales por costo de vida en el salario base y demás incentivos salariales, cuando la deuda del país es superior en un 60% al Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, este año ya la relación entre la deuda pública y el PIB se ubica por debajo del 60%, pero no ha habido ningún incremento en los salarios.
La defensa de las instituciones públicas y del Estado Social de Derecho también fue una constante durante la manifestación.
Uno de los dirigentes de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (Anep), destacó la oposición contra el proyecto de ley de jornadas 4 x 3. «Somos conscientes de que se nos ha intentado silenciar poniendo leyes antihuelgas, somos conscientes de que existe una Ley Marco de Empleo Público que ha debilitado la institucionalidad pública, somos conscientes de que nacimos con una Caja Costarricense de Seguro Social y yo no me quiero morir sin ella, somos conscientes de que cuando llegamos a la casa encendemos la luz porque hay un Instituto Costarricense de Electricidad y yo no me quiero morir sin él, somos conscientes de que tenemos agua pública y yo no quiero morirme sin ella. Hoy más que nunca decimos presentes y seguiremos luchan con y para la clase trabajadora.
Fiorella Barahona, de 30 años, decidió venir hoy a la marcha, después de un par de años de no asistir a un Primero de Mayo. Sobre la situación laboral de los jóvenes comentó: “Siento que es como complejo, porque siento que hay mucha búsqueda de empleo en la empresa privada, en call centers, ese tipo de empresas que proveen servicios a otras empresas y dan como una ilusión de estabilidad y las personas tienden a individualizarse mucho (…) A la larga son empresas que en cualquier momento podrían irse y no responsabilizarse sobre sus empleados”.
Además, de los sindicatos del sector público, también participaron varios sindicatos del sector privado como Udeco Dos Pinos, Sindicato de Preescolar Costarricense (Sipreesco), la Federación Nacional de Trabajadores de la Agroindustria, Gastronomía, Hotelería y Afines Costa Rica (Fentragh) y otros como Asociación de Trabajadoras Domésticas (Astradomes).
Por su parte, Nester Muñoz, del sindicato Udeco, de la Cooperativa Dos Pinos, dijo que cuando han acudido al Ministerio de Trabajo por violaciones a los derechos de algún trabajador han visto que “no accionan, nos prometen inspecciones, que van a hacer las intervenciones en la cooperativa y no llegan, no cumplen y literalmente retrasan los procesos, pasa un mes, dos meses y las personas están siendo ahí en la cooperativa prensadas. El Ministerio de Trabajo ha dejado en abandono a los trabajadores del sector privado”.
Uno de los grupos que destacó estaba compuesto mayoritariamente por mujeres. Era el de Familia Penitenciaria Unida, que agrupa a familiares de personas privadas de libertad. Portaban carteles que decían «derecho a la no discriminación de los privados», «derecho a la educación», «tengo derecho a visitar a mi hijo».
Justamente esta semana el presidente Rodrigo Chaves y el ministro de Justicia y Paz Gerald Campos reiteraron que mantendrán las medidas tomadas de endurecimiento de los beneficios carcelarios en máxima seguridad del Centro de Atención Institucional (CAI) Jorge Arturo Montero, antes conocido como La Reforma.
Alberto Campos, del Movimiento Popular Costarricense, fue uno de los más contundentes en la marcha: “De nada sirven más cárceles si no se invierte en centros educativos”. Campos también cuestionó “la dudosa procedencia del financiamiento del partido de alquiler que utilizó este presidente misógino” y condenó “las políticas neoliberales de Rodrigo Chaves”.






