Estudiantes de diversas escuelas mantienen actualmente una manifestación dentro del edificio de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR). Este movimiento ha sido reconocido por las representaciones estudiantiles en el Consejo Universitario como un “derecho legítimo”, una “acción de representación política legítima” y un “ejercicio de la autonomía del movimiento estudiantil”.
Según la agrupación Alianza Estudiantil, movimiento detrás de la protesta, la acción responde a una “acumulación de factores”. Estos factores incluyen la “pérdida de confianza en la Federación de Estudiantes (FEUCR)”, la “cuestionable labor de Carlos Araya como rector”, y un “contexto institucional marcado por la desconfianza, el silencio y la falta de respuestas claras”, según declaraciones de la vocera Daniela Chaves dadas a UNIVERSIDAD.
Si bien la situación con los permisos sanitarios de la Semana Universitaria y la participación del rector en el Consejo Superior Estudiantil del pasado dos de mayo fueron “la gota que derramó el vaso”, Alianza Estudiantil aclaró que estos eventos no fueron la “causa estructural de la toma”.
La organización interna de Alianza Estudiantil se basa en “comisiones de trabajo”, en las que la incorporación es voluntaria y cualquier persona puede unirse según su interés.
Aseguraron que las decisiones estratégicas no se toman de forma vertical ni cerrada, sino que las propuestas de las comisiones se presentan en “asambleas abiertas” donde se debaten y se someten a votación. El objetivo de este mecanismo es “extender el diálogo, abrir espacios de escucha y tratar de ajustar la ruta para que se contemple la mayor cantidad de perspectivas posible”, buscando un “consenso informado” que sostenga la legitimidad del proceso y fomente una cultura política horizontal y respetuosa.
Aunque reconocen que, como “movimiento amplio (más de 500 personas)”, existen “distintas formas de pensar, perspectivas y propuestas”, estas diferencias se gestionan mediante el “diálogo y memoria del propósito común”.
Se han establecido “normas claras de convivencia” en el espacio ocupado para garantizar que sea “seguro, respetuoso y coherente con los valores del movimiento”. En caso de incumplimiento, se aplican procesos de mediación, y si alguien compromete la seguridad o dignidad ajena, se le solicita que se retire.
Durante la sesión del Consejo Universitario (CU) de este martes, la representante estudiantil de la FEUCR, Isela Chacón, quien también es señalada y exigen su renuncia junto con su compañero Fernán Orlich, habló sobre la legitimidad del movimiento: “Este movimiento, impulsado por estudiantes provenientes de diversas unidades académicas, se ha posicionado como una expresión colectiva que reclama atención sobre asuntos de profundo interés institucional, como la transparencia en el uso de fondos públicos, el manejo de becas estudiantiles y la misma representación estudiantil en la Federación”, manifestó Chacón reconociendo el “derecho legítimo de esta manifestación”.
Chacón presentó una moción urgente para solicitar a la Vicerrectoría de Docencia emitir una resolución institucional en un plazo no mayor a tres días hábiles. Dicha resolución buscaría habilitar a las escuelas a reconocer como “causa legítima de justificación de ausencias” a evaluaciones y lecciones la “participación comprobada de estudiantes en la manifestación pacífica actualmente en curso dentro del edificio de la Federación”.
También se instó a las direcciones de unidades académicas a valorar favorablemente la aplicación del artículo 14 bis del Reglamento Régimen Académico Estudiantil para estos casos, una vez cuenten con el aval institucional.
Durante la discusión en el Consejo, el miembro William Méndez planteó la necesidad de que la justificación se aplique a manifestaciones pacíficas “dentro de la universidad, no importa el sitio”, y que la universidad “proteja a los estudiantes de cualquier mecanismo de presión o coerción para evitar su manifestación o la manifestación de sus inquietudes legítimas”.
Méndez expresó preocupaciones sobre el acceso de estudiantes al campus el sábado y domingo, aunque reconoció no haber comprobado esta información; y el cierre y acceso controlado al edificio de la Rectoría los días lunes y martes previos a la sesión del Consejo, calificando esta última situación como “actitud antidemocrática”, “inaceptable e intolerable”. También afirmó que las “puertas de los edificios de la Universidad de Costa Rica tienen que ser abiertas para cualquier manifestación democrática y pacífica” y estar “abierto a todas las personas y con los estudiantes”, se manifiesten o no.
La representante de Ciencias Sociales, Ilka Treminio, también instó a la administración y a las escuelas a ser “respetuosas de las distintas expresiones y repertorios de acción colectiva del estudiantado”, siempre que no deterioren la infraestructura, permitiendo su “expresión social” y el mantenimiento de sus carteles, con mecanismos de seguridad proporcionales al tipo de protesta.
En el contexto de esta protesta y el creciente disgusto entre los estudiantes, principalmente dirigido contra la Federación, detonó una serie de renuncias dentro del directorio de la FEUCR. La expresidenta Artemisa Villalta confirmó su dimisión en la sesión del Consejo Superior Estudiantil (CSE) del 2 de mayo. Le siguieron las renuncias de Raquel Orias (comunicación), Joseph Rey (vicepresidencia) y Esteban Cerdas (tesorería)
