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Asesinato de Roberto Samcam genera repudio e incertidumbre entre disidencia nicaragüense en el país

Las autoridades judiciales no señalan posibles responsables y desde el Poder Ejecutivo se guarda un silencio sepulcral, pero tanto el exilio opositor como expresidentes de Costa Rica responsabilizan a la dictadura Ortega Murillo por el hecho.

“Estamos hablando de una vida que fue apagada por el simple hecho de disentir contra un régimen que ha violentado los derechos humanos, se ha apagado una voz crítica del régimen”.

Con esas palabras directas reaccionó de entrada Yader Valdivia, del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, ante el asesinato de Roberto Samcam, perpetrado en su casa de habitación ayer por la mañana.

“Lo peor es que se apaga en un lugar donde Roberto había decidido con su familia y poder resguardarse para evitar exactamente ser asesinado, ser detenido en Nicaragua y torturado”; sin embargo “esos brazos del régimen” le alcanzaron “acá en Costa Rica”, añadió.

Valdivia además ponderó que “efectivamente esto crea un una incertidumbre en las personas que hemos solicitado protección internacional en este país, primeramente por su democracia, por su independencia de poderes y segundamente por esa cercanía que ha habido de parte de Costa Rica con las personas nicaragüenses históricamente y porque estamos cerca también de Nicaragua y no queremos despegarnos de nuestro país”.

El activista no dejó de enmarcar el asesinato de Samcam en el contexto de los dos atentados perpetrados contra Joao Maldonado, que “no han sido esclarecidos, todavía el caso no está cerrado y ayer OIJ decía que el crimen ya había sido esclarecido”. Además subrayó que tampoco se ha esclarecido el caso de Jaime Luis Ortega, quien desde 2018 vivía en condición de refugiado en Upala, se dedicaba a la producción y venta de artesanías y fue asesinado de cuatro tiros por la espalda en octubre de 2024 en ese cantón de Alajuela.

Valdivia destacó que Costa Rica “ha sido un destino de personas que buscan protección internacional, pero ahora se enfrenta a un régimen que no tiene respeto por este país”, por lo que hizo un llamado a las autoridades costarricenses “a que puedan aceptar la ayuda que ofrecen otros países para poder lidiar con esta situación que se está viendo ahora más grave, como ejecuciones en este país por parte de la dictadura”.

Nicaragua Nunca Más y el Centro para la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) emitieron un comunicado conjunto en el que también citaron el asesinato en Honduras del también opositor Rodolfo Rojas Cordero en 2022.

Sobre el homicidio de Samcam, apuntaron que se da en un contexto en el que distintas organizaciones han documentado “un patrón sostenido de vigilancia, amenazas, hostigamiento y actos de intimidación dirigidos contra personas nicaragüenses exiliadas en la región, especialmente Costa Rica”.

“Este crimen podría formar parte de una estrategia más amplia de represión transnacional impulsada por el régimen nicaragüense para perseguir y silenciar a la disidencia fuera de sus fronteras”, añade el comunicado.

El periodista nicaragüense Sergio Marín, quien ha entrevistado a Samcam en su programa La Mesa Redonda, dijo que se trata del “asesinato por parte del régimen de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo de la principal voz de denuncia opositora en contra de la cúpula militar criminales de lesa humanidad, según el informe de las Naciones Unidas sobre derechos humanos, creada para la situación de Nicaragua”.

“Roberto había recopilado desde hacía mucho tiempo una serie de denuncias de afectados por los grupos paramilitares y por agentes de la cúpula militar y las daba a conocer en las diferentes plataformas de información del exilio nicaragüense”, añadió.

“Era una voz portentosa de denuncia y en su afán de acallar las voces que denuncian a nivel nacional e internacional todos los crímenes que comete la dictadura, pues la dictadura ha llevado a cabo una serie de acciones para callarlos. Ahora esto tiene una connotación de crimen transnacional que no se le debe permitir porque es una línea roja que está acusando la dictadura”, observó Marín.

Tras citar otros casos históricos en que “la dictadura sandinista” ha eliminado a opositores en el exterior, apuntó que este caso “es un mal signo, un mal mensaje que la dictadura equivocadamente está mandando, porque no va a callar la voz del exilio. Al contrario, está motivando que se genere una fuerte alianza de los grupos opositores”.

Este altar se levantó como conmemoración de la vida y aporte de Roberto Samcam durante un encuentro en la UCR de mujeres nicaragüenses exiliadas. (Foto: Fabiola Pomareda)

En su criterio, el asesinato de Samcam se debe entender “en ese contexto también de desesperación del régimen, porque no ha podido doblar la voluntad del pueblo de Nicaragua, que desde el exilio y desde la resistencia que realiza desde Nicaragua”.

El periodista consideró que el de Daniel Ortega y Rosario Murillo “es un régimen desgastado que vive afanado en cómo preservar su poder y cree que matando las figuras del exilio, empezando por Roberto o continuándolo porque ya también había atentado en dos ocasiones contra Maldonado y otras personas, pues cree que con eso va a a silenciar o a matar la resistencia y es todo lo contrario, la está avivando”.

“Roberto Samcam ahora tiene una dimensión de héroe que antes no tenía, ahora Roberto representa las banderas de lucha del exilio nicaragüense”, apuntó.

Mientras tanto se hicieron públicas las reacciones de expresidentes costarricenses. Laura Chinchilla (2010-2014), expresó su “indignación ante la actitud de descuido e indolencia que ha tenido la DIS (Dirección de Inteligencia y Seguridad) y el gobierno frente a las amenazas que han recibido los nicaragüenses exiliados o refugiados en Costa Rica”.

“Es inadmisible que los sicarios de la dictadura de Nicaragua operen con total libertad e impunidad en nuestro país. !Ya son dos los asesinados!”, destacó.

“Por Roberto, su esposa e hija quienes fueron testigos de la masacre que sufrió, y por los nicaragüenses que también han recibido amenazas, exijo que se investiguen los hechos y se ejecuten medidas inmediatas de protección a quienes lo requieren”, concluyó.

Luis Guillermo Solís (2014-2018) calificó el asesinato como un “acto indignante y gravísimo”.

“Indignante porque desde hace muchos meses, el exilio nicaragüense ha sufrido atentados e intimidaciones que, reiteradamente denunciadas ante las autoridades nacionales, no han sido atendidas con la seriedad debida”, apuntó.

Añadió: “gravísimo, porque abona al clima de inseguridad que prevalece en el país y lo agudiza. A tanta incompetencia, se suma al estado de permanente disimulo con que la administración Chaves Robles trata los nefastos actos de aquél régimen alegando un presunto “pragmatismo” geopolítico. Este crimen tiene que ser aclarado y no puede quedar impune”.

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