
Después de 24 días de protesta y con el edificio de Rectoría tomado, los estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR) finalmente abandonaron las instalaciones, que durante este periodo permanecieron habilitadas únicamente para el movimiento estudiantil.
Según indicó el grupo estudiantil durante la última conferencia de prensa, la decisión de abandonar el edificio se tomó tras alcanzar una serie de acuerdos entre las autoridades universitarias y los estudiantes, lo que permitió poner fin a la ocupación del inmueble.
El documento suscrito entre la administración universitaria y el Movimiento Estudiantil Autónomo (MEA) establece una amplia lista de compromisos que fueron clave para levantar la toma.
Entre los principales puntos destaca la creación de una mesa formal de negociación con participación estudiantil efectiva y seguimiento verificable de los acuerdos, así como el reconocimiento oficial del MEA como interlocutor legítimo en el conflicto.
Asimismo, se acordó que la participación en protestas no generará sanciones académicas, administrativas ni disciplinarias, y que se garantizará la reposición de evaluaciones y actividades afectadas durante los días de ocupación.
Otro punto relevante es el compromiso de la Rectoría de no emprender acciones legales contra quienes participaron en la toma, además de promover espacios de movilización en defensa de la educación pública y del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES).
El acuerdo también incluye medidas de transparencia, como la elaboración de informes financieros sobre el sistema de becas y la creación de espacios abiertos de rendición de cuentas ante la comunidad universitaria.
A pesar de estos avances, una de las principales demandas del movimiento, la renuncia del rector Carlos Araya Leandro no se concretó, aunque quedó condicionada al cumplimiento de los acuerdos firmados.


