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Sin sorpresa alguna, oficialismo aprueba en primer debate proyecto que abre mercado eléctrico nacional

El proyecto requería mayoría simple para aprobarse un primer debate pero necesitará mayoría calificada (es decir al menos 38 votos) para aprobarse en segundo debate.

Con 27 cantidad de votos por favor y 24 en contra, el oficialismo logró este martes en una maratónica sesión, aprobar en primer debate, el expediente 23.414 que abre el mercado eléctrico nacional y debilitaría al Instituto Costarricense de Electricidad.

El proyecto de “Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional”, propuesto e impulsado por el poder ejecutivo, permite la apertura del sector energético nacional para que nuevos competidores del sector privado participen.

Según explicó la presidenta legislativa, Yara Jiménez, durante la sesión el proyecto requería mayoría simple para aprobarse un primer debate pero necesitará mayoría calificada (es decir al menos 38 votos) para aprobarse en segundo debate.

Como parte del proyecto, el ICE debería renunciar al “cerebro eléctrico” (un sistema que monitorea, controla y regula el flujo eléctrico para garantizar su continuidad, así como prevenir o atender las posibles fallas) que actualmente controla, para cedérselo al Ente Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional (Ecosen). A la vez, la institución tendría que reconstruir este sistema pues de acuerdo con la ley, tiene y seguiría teniendo la responsabilidad de garantizar que toda la ciudadanía tenga acceso a la electricidad.

El debate legislativo se extendió hasta bien entrada la noche y desde las 6 p.m. (hora en que usualmente termina la sesión plenaria) la presidenta legislativa anunció que no levantaría la sesión hasta que no se votara el expediente y que se habían tomado las medidas administrativas para eso.

Durante las múltiples horas que se discutió el proyecto participaron mayormente las y los detractores del proyecto (a saber, el Frente Amplio, Liberación Nacional y la Coalición Agenda Ciudadana) y con especial interés los frenteamplistas, que alertaron de los que consideran son graves peligros de la iniciativa.

De acuerdo con estos críticos del proyecto, la pérdida y consecuente necesidad de reconstrucción del cerebro eléctrico inevitablemente causaría un aumento en las tarifas eléctricas de los hogares, aunque es probable que bajen las empresariales.

También, al perder el Instituto la posibilidad de exportar la sobreproducción eléctrica del país y con esos recursos subsidiar las tarifas domésticas, el precio se dispararía.

Además, advirtieron de la posibilidad de que se generen apagones pues la institución encargada de proveer de forma continua el servicio se quedará sin su centro de control.

“¿Por qué hablamos de apagones?, Porque el ICE básicamente pierde la capacidad operativa al quitarle su cerebro eléctrico, ¿cómo va a funcionar?”, dijo la legisladora Sigrid Segura.

Janice Sandí del PLN advirtió además que el proyecto aborda la electricidad como un «servicio económico de interés general» y no como un servicio público, como se ha entendido hasta el momento.

Antonio Trejos, frenteamplista, aclaró que sí bien el proyecto no privatiza el Instituto Costarricense de Electricidad sí privatiza el mercado de energía pues brinda mejores condiciones a los generadores privados mientras limita al ICE en su posibilidad de competir.

La fracción oficialista, promotora del proyecto, intervino limitadas ocasiones y se enfocó en contradecir los argumentos brindados por los opositores. Eso sí, la argumentación mayormente distó de lo técnico y se enfocó en desprestigiar los argumentos per se.

Por ejemplo, Gonzalo Ramírez, se enfocó en asegurar que el proyecto era de autoría del PLN (lo cual de acuerdo con los registros legislativos es falso) y que no entendía por qué ahora antagonizaban esa iniciativa.

Kattia Calvo, hizo una intervención diciendo que a ella no le preocupaba la pérdida del cerebro eléctrico del ICE sino “la pérdida de otros cerebros” y repitió en múltiples ocasiones, aunque sin argumentos, que el proyecto no pretendía privatizar, que no aumentaría las tarifas y que no causaría apagones.

Durante la totalidad del debate legislativo el edificio de la Asamblea estuvo rodeada por varios cientos de personas que coreaban consignas en contra de la apertura eléctrica y en defensa del Instituto Costarricense de Electricidad.

En el transcurso de estas manifestaciones y las que tuvieron lugar dentro de las barras de la Asamblea Legislativa, se dieron algunos roces. En el caso de las barras, se denunciaron forcejeos entre grupos progobierno que se estaban manifestando a favor de la legalización de la minería metálica en el país y grupos antagonistas del proyecto de apertura eléctrica. En medio de la confrontación se denunciaron insultos racistas, forcejeos y provocaciones de los que diputados de distintas fracciones hicieron eco en el Plenario, pidiendo que se hicieran llamados al orden. Mientras tanto las afueras de la asamblea legislativa se dieron lugar algunos forcejeos entre la Fuerza Pública manifestantes que culminaron con una detención y golpes por parte de los oficiales.

Finalmente la votación tuvo lugar a las 9:40 de la noche y, tal y como se esperaba, votaron a favor todos los oficialistas y en contra las tres fracciones de oposición.

 

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