Alberto Barrantes C.. 19 marzo, 2013

A orillas de la calle, frente a portones de casas o donde haya algún espacio fuera del campus, los estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR) parquean sus carros, debido a que sin “marchamo” específico no pueden ingresar a la sede Rodrigo Facio, en Montes de Oca.

La administración definió que la cita de petición de 500 tarjetas sería el domingo pasado a las 8 a. m., pero el sitio en Internet no funcionó por fallas técnicas.

Ese fue el detonante para que ayer un grupo de estudiantes cerrara el ingreso a la Universidad, generando el descontento de profesores y personal administrativo, que sí tienen “marchamo”.

Mientras tanto, detrás de las puertas de las casas, los vecinos de la UCR sufren el desorden que hay en las calles, tras el desacuerdo entre la administración y alumnos.

En la protesta, los universitarios reclamaron por el recorte de 1.300 tarjetas para ingresar al parqueo y los límites de ingreso a la Universidad en franjas horarias.

“El parqueo no es un derecho estudiantil, no hay capacidad para otorgar 1.800 marchamos a estudiantes y esto responde a un plan de carbono neutral, de tener menos vehículos circulando en el campus”, explicó Carlos Araya, vicerrector de Administración.

En una negociación con el vicerrector Araya, los representantes estudiantiles lograron 200 tarjetas más, sobre las 500 que estaban establecidas. Hoy a las 10 p. m. se habilitará de nuevo el sitio digital.

“Logramos que exista un compromiso de la administración para que en el futuro nos tomen en cuenta en la definición de las políticas sobre el parqueo”, dijo Diego González, presidente de la Asociación de Estudiantes de Derecho.

Caos. El desorden conlleva pitazos de carros que van y vienen por el perímetro de la Universidad.

Los vecinos se quejan de que no pueden sacar sus carros de los garajes, porque sus urbanizaciones ahora son parqueos.

Las llamadas de estas familias a la Policía del Tránsito y a la oficina de Seguridad de la UCR generalmente no tienen respuestas de las autoridades.

“Regulamos a lo interno de la Universidad, fuera es imposible”, dijo Gustavo Pérez, jefe de la Oficina de Seguridad de la UCR.